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martes, 6 de noviembre de 2012

PLATAFORMA ANTIAÉREA DID-FACh HVAR5.

Dirección de Investigación y Desarrollo
Fuerza Aérea de Chile

Por Danilo Villarroel C. – Anselmo Aguilar U.



Plataformas DID-FACh HVAR5 en Parada Militar año 1967.


Para determinar la génesis que finalmente permitió idear los montajes DID-HVAR5 (High Velocity Aircraft Rocket) debemos trasladarnos al tiempo en que se desarrollaba la SGM. Parte del diverso material de guerra suministrado a Chile por EEUU contempló 24 cañones automáticos AA Browning M1-A2 de 37 mm. para su uso en la defensa de bases aéreas. Estos cañones iban montados en un afuste-tornamesa adaptado a un carro abatible de cuatro ruedas tipo T20-XE con lo que se lograba bajar su centro de gravedad. Además, este carro disponía de un par de patas laterales que aumentaban la estabilidad del cañón al momento del disparo.
Estos carros serán los que en definitiva permitirán adaptar el armamento que estamos comentando en este artículo.

Veamos primero cual fue la historia de los cañones calibre 37 mm. en la FACh:

En principio estas piezas AA iban a ser asignadas a la FACh en septiembre de 1942, pero por diversas razones, siendo la más relevante la neutralidad, esta entrega se aplazó por cerca de un año.
Una vez llegados los cañones a nuestro país, a principios de febrero de 1944 se efectuaron en Quintero las primeras pruebas de dicho material. En esa oportunidad el personal del Comando Costanero de la FACh, al mando del oficial de armamentos subteniente Gastón Ortega F., realizó pruebas diurnas y nocturnas con munición de guerra y trazadoras. La muestra utilizada para dicho ejercicio se extrajo al azar de los cajones de munición entregados conjuntamente con este material AA, remesa que totalizaba 36.000 tiros.
El informe de dichas experiencias fue bastante desalentador, ya que durante las prácticas diurnas en que se disparó en elevaciones de 45, 60 y 85 grados las granadas no se autodestruyeron como es debido. Situación similar ocurrió en los disparos nocturnos, ya que las trazadoras no funcionaron y tampoco explotaron las granadas, es más uno de los dispositivos luminosos detonó a la salida del cañón, el que afortunadamente no afectó al fulminante de autodestrucción, situación que hubiera desatado un grave accidente para el personal que operaba la pieza. La conclusión final del oficial a cargo fue que no debía usarse la munición recibida hasta que fuese cambiada por material de mejor calidad ya que tampoco podía utilizarse para ejercicios al no contar los cañones con escudos de protección o blindaje. Es de suponer que estos primeros inconvenientes fueron subsanados con el envío de nueva munición ya que no existen documentos que mencionen lo contrario.

Pieza AA calibre 37 mm. en Regto. AA.

Finalizada la SGM el material AA de la FACh, aparte de los M1-A2, estaba constituido también por 4 cañones AA M1 calibre 76,2 mm. y 46 ametralladoras M2 calibre 12,7 mm. El paso del tiempo hizo que este material fuera entrando en obsolescencia y por este motivo el 24 de agosto de 1955 la FACh designó una comisión para que llevara a efecto la transformación y recuperación del material AA calibre 37 mm. Sin embargo, el 30 de diciembre de ese mismo año se anuló dicha orden teniendo en cuenta las posibilidades que se habían presentado de adquirir repuestos en Fort Amador (Panamá), más otras ofertas recibidas de Europa y Japón sobre suministros o fabricación de munición.
Sea cual fuere el resultado de estas gestiones este armamento ya era obsoleto, razón por la cual la FACh se inclinó por adquirir en 1960 una partida de piezas AA Hispano-Suiza  820A/635 de 20 mm. en montajes triples. Si bien este armamento no era el más moderno ni el más efectivo, por lo menos funcionaba y permitía medianamente la defensa del espacio aéreo cercano a las bases.
Concordante con lo anterior en esa época la FACh había dado de baja casi la mitad de los cañones de 37 mm. y el 20 de abril de 1963 ofreció las 14 piezas M1-A2 remanentes al Ejercito de Chile, el cual rechazó la oferta por no existir munición en el mercado. Esa fue la lápida para estos otrora eficientes cañones ya que paulatinamente fueron dejados en el olvido y usados solo como piezas para la instrucción de armeros o con fines de ornamentación.

DESARROLLO DE LAS PLATAFORMAS DID-HVAR5:

Fue en esta condición que en 1967 la Dirección de Investigación y Desarrollo (DID) de la FACh, solicitó le asignaran algunas de estas unidades dadas de baja para utilizar sus carros en un proyecto de cohetería. La intención primaria fue la de implementar un sistema lanzacohetes móvil para defensa AA de bases apelando a la gran cantidad de cohetes HVAR5 que estaban en stock y que databan de la década del 50.
El cohete aire-tierra HVAR5 tenía un largo de 1,8 metros y un peso total de 63,5 kilos, de los cuales 20 kilos correspondían a la carga de explosivo sólido en su cabeza, su velocidad máxima bordeaba los 1.500 k/h alcanzando una distancia de 5 kilómetros.

Plataforma DID-FACh 8xHVAR5.
Recordemos que a esa fecha los únicos aviones que utilizaban ese tipo de armamento eran los F-80/T-33, B-26 y en forma esporádica los HU-16B. Además, con la adquisición de 2.000 cohetes SURA R-80 (US-3 y P-3) hecha en 1962, que contempló también 100 rieles para el montaje de los mismos, se produjo una notoria baja en el uso de los cohetes norteamericanos. La razón fue que el proyectil Suizo era más preciso, más liviano y además perfectamente capaz de perforar la coraza de un blindado de época.
Por estas razones la DID bajo la dirección del General de Brigada Aérea (I) Hugo Fuentes F. fabricó un prototipo que portaba seis cohetes HVAR5 el cual fue presentado a las autoridades en el Regimiento de Artillería Antiaérea a cargo del comandante de grupo Carlos Ominami D. La estructura metálica que soportaba los portacohetes iba fijada en el afuste del carro lográndose la orientación y elevación en forma manual. El accionamiento se efectuaba a distancia a través de una caja-control eléctrica a batería la que iba conectada por cables al sistema de encendido central. La modalidad de tiro permitía el disparo de un cohete a la vez o en salva simultánea con un máximo de cuatro unidades.
Seguidamente se decidió transformar otros tres carros con plataformas para llevar esta vez ocho cohetes. Estas tres nuevas plataformas tractadas por camiones hicieron su presentación como gran novedad al público durante la Parada Militar de septiembre de 1967. Refiriéndose a estos equipos la prensa de la época informó erróneamente que se trataba de tres bases rodantes de proyectiles teledirigidos.
Lo cierto es que estos sistemas AA no tenían directores de tiro y no existía forma de apuntar a los blancos, amen que la trayectoria de estos cohetes fue siempre errática. Más bien se asemejaban mejor a un sistema de artillería tierra-tierra que a baterías tierra-aire. Sin embargo, dada la precariedad de los medios AA de esa época, ya que todavía se utilizaban las piezas de 20 mm. y las ametralladoras de 12,7 mm., más los constantes problemas fronterizos que se vivían en aquellos tiempos, esta iniciativa por lo menos elevaba la moral nacional.

Prototipo Plataforma DID-FACh 6xHVAR5.

Sabiendo de esta delicada carencia de equipamiento AA, la FACh con fecha 20 de diciembre de 1967 solicitó al Ministerio de Defensa estudiar la adquisición de cuatro baterías AA modernas para ser asignadas una a cada Brigada Aérea. Este mínimo requerimiento que no fue satisfecho y estimado en US$ 2,6 millones estaba basado en un sistema de cohetes AA de origen francés.
El último antecedente que se tiene de las plataformas DID-HVAR5 data del 15 de mayo de 1968, fecha en que se conmemoró el 38º aniversario del Regimiento de Artillería Antiaérea basado en Colina. En la oportunidad se exhibieron estos sistemas junto al resto del material AA de la unidad y fueron catalogados como cohetes tierra-aire. Seguramente en breve tiempo fueron dejadas de lado y paulatinamente desmanteladas, pasando a ser parte solo del recuerdo de quienes supieron de su existencia.

Si bien este es el final de nuestro artículo, no lo es para estos útiles carros ya que a mediados de los años 70 nuevamente serian “llamados al servicio activo”. Esta vez fueron implementados con cuatro ametralladoras aéreas calibre 50, transformándose en las conocidas piezas AA denominadas “Matamoscas”, historia que contaremos en una próxima actualización.